Maratón gastronómica: 11 consejos para permanecer en línea durante las vacaciones

Cada año nos comprometemos a dar lo mejor de nosotros mismos y a mantenernos en forma durante las vacaciones de Navidad. Sin embargo, una vez frente a la mesa del comedor, con todos los brindis y la charla, toda buena intención se desvanece y ganan el apetito y la glotonería.

Esto no sólo sucede durante el almuerzo de Navidad o la cena de Nochevieja. El periodo navideño es una verdadera maratón gastronómica, que puede durar hasta 4 o 5 semanas, desde mitad de diciembre hasta el 7 de enero.

¿Cuál es la mejor manera de hacer frente a este desafío para el estómago (y no tener que pagar las consecuencias más adelante)?

La premisa básica es que hay que evitar los daños: al contrario de lo que a menudo se nos hace creer, de hecho, no hay dietas milagrosas. Incluso los llamados alimentos “quemadores de grasa” – los que podrían eliminar la grasa ya consumida – no son más que leyendas urbanas.

El más difundido es el falso mito de la piña al final de una comida: de hecho, la piña contiene bromelina, una enzima proteolítica que destruye otras proteínas y tiene efectos antiinflamatorios beneficiosos. Sin embargo, desafortunadamente, no tiene poder adelgazante.

11 consejos para permanecer en línea durante las vacaciones

Para elaborar una estrategia de defensa ante los primeros banquetes, he aquí algunos consejos útiles para mantener una dieta lo más adecuada posible incluso en los días de fiesta, sin quitarnos el placer de la comida navideña. ¡Y también evitar de sentirse culpables.

  1. Come comida tradicional navideña, pero con moderación
  2. Añada verduras a tu menú
  3. Resiste la tentación de las comidas preparadas
  4. Presta atención a los condimentos
  5. Disfrute siempre de un buen desayuno
  6. Alterna comidas ligeras con comidas más cargadas
  7. Come pasteles caseros
  8. No omitas las comidas
  9. Bebe mucha agua
  10. No levantes demasiado la copa
  11. Realiza actividad física

1. Comer platos tradicionales está bien, pero ten cuidado con la cantidad

Seamos sinceros: todos sabemos que algunas recetas navideñas, transmitidas de generación en generación, son a menudo ricas en grasas. Si queremos honrar estas piedras angulares de nuestra cultura culinaria, entonces debemos limitar las porciones, posiblemente ya durante la fase de preparación. De esta manera se controla la ingesta calórica, no se pesa demasiado… y se evita llenar la nevera con “restos tentadores”.

  1. Verduras: crudas y cocidas en el menú

Las verduras contienen agua y fibras que retardan la absorción de grasas y azúcares. Consumir una porción de verduras al abrir y cerrar los platos te hace sentir más lleno y te ayuda a no exagerar con los siguientes platos. Un gran almuerzo navideño, por ejemplo, podría comenzar con una deliciosa pero saludable mezcla de vegetales en vinagreta, un carpaccio de hongos y alcachofas o una ensalada de col cruda. En particular, alimentos como las acelgas, la achicoria, las alcachofas y todos aquellos que entran en la categoría de las llamadas “verduras amargas” son excelentes aliados de nuestro cuerpo y de los órganos puestos a prueba por las fiestas, como el hígado – nuestro filtro, que procesa y distribuye los nutrientes – y el intestino.

Estas verduras ayudan al metabolismo y a la digestión, facilitando la acción de las enzimas hepáticas gracias a una sustancia llamada silimarina y ayudando así a evitar las desagradables secuelas de las comidas navideñas, como el estreñimiento, la hinchazón y los problemas con la microbiota intestinal, la flora bacteriana de nuestros intestinos.

  1. Resistir la llamada del asador

Incluso la persona más perezosa y menos organizada puede hacerlo: la cocina casera, que te permite utilizar productos de temporada de calidad, frescos y genuinos, así como métodos de cocción más ligeros, es siempre preferible a las comidas preparadas, a menudo muy elaboradas y abundantemente sazonadas.

Por lo tanto, tengas cuidado con los gastos ocasionados por el entusiasmo del asador al lado: es mejor limitar las comidas preparadas y comprar ingredientes frescos para crear los platos de tus comidas navideñas con tus manos. Para los menos valientes, hay docenas de excelentes recetas para seguir, adecuadas para cualquier nivel de habilidad.

  1. Prestas atención a los condimentos

Se sabe que nunca hay que exagerar con nata, mantequilla, bechamel, mayonesa y similares: incluso durante las vacaciones, es bueno preferir el clásico aceite de oliva virgen extra, posiblemente crudo, quizás con la adición de un poco de zumo de limón recién exprimido. Nunca abundan con sal, ya que eleva la presión arterial y promueve la retención de agua. Para dar sabor a los platos, es mejor centrarse en las especias, quizás recuperando los aromas típicos de la cocina navideña, como la canela, la cúrcuma, el jengibre, el azafrán y el clavo, que también son útiles para facilitar los procesos digestivos.

  1. Disfrutas siempre de un buen desayuno

Incluso en los días más “exigentes” desde el punto de vista gastronómico, el desayuno es esencial: lo necesitamos para revitalizar el metabolismo después de las horas de la noche. Algunos alimentos típicos de la época navideña, como las mandarinas y las granadas, son perfectos incluso a primera hora de la mañana, para combinarlos con frutos secos como dátiles, nueces y avellanas, y con yogur y cereales integrales.it’s always better not to skip mealsPor lo tanto, es muy importante comenzar el día con una bebida caliente, por ejemplo té, cebada, un té de hierbas, o incluso agua con cacao en polvo amargo. Esta acción estimula el reflejo gastro-cólico, un proceso natural que facilita la expulsión de los alimentos viejos del colon, ayudando al trabajo del intestino.

  1. Cargas alternas

En los días entre un banquete y el siguiente, no será un esfuerzo para mantenerse ligero, poniendo sobre la mesa sopas o caldos, pescados al vapor y carnes blancas o al horno en papel de aluminio, alimentos que deben constituir una presencia regular en una dieta equilibrada, durante todo el año. Se deberían evitar también las harinas refinadas, base de muchas recetas navideñas: en su lugar, intenta utilizar cereales y harinas integrales, que tienen un mayor valor nutritivo y ayudan a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos.

  1. Sí a los postres tradicionales, si son caseros

No es obligatorio renunciar a las galletas de pan de jengibre o a la taza de ponche de huevo, pero es mejor elegir productos caseros, sin añadir cremas industriales, chocolate o licores y, preferiblemente, evitar comerlos después de la cena, cuando son más pesados para digerir.¿Alternativas? Un postre de cuchara a base de frutas rojas y arándanos, que combaten los radicales libres responsables del envejecimiento, o un sorbete de fruta fresca de temporada.

  1. No omitas las comidas

Aunque después de un almuerzo o una cena abundante estemos tentados a tomar un descanso a una distancia segura de la cocina, siempre es preferible evitarlo. Cuando ayunamos, de hecho, se desencadena ese fenómeno llamado “hambruna”, por el cual el cuerpo tiende a acumular más grasa de depósito, así como a hacernos sentir demasiado hambrientos para la siguiente comida.

Al mismo tiempo, en los días “más ligeros”, también es bueno acordarse de comer algunos aperitivos, excelentes para el metabolismo: se recomiendan frutas o verduras a media mañana y por la tarde. La fruta seca es también un excelente aperitivo: aunque es un alimento muy calórico, una cantidad de entre diez y veinte gramos al día aporta minerales, fibras y grasas útiles para el bienestar del cuerpo. Las almendras destacan por ser las menos calóricas y las más ricas en proteínas.

  1. Bebe mucha agua

El agua ayuda a eliminar las toxinas de forma natural y facilita la digestión y el tránsito intestinal. Por lo tanto, es aún más esencial cuando exageramos con las comidas.

Para disfrutar bebiendo fuera de las comidas, además de agua natural tenemos otros excelentes aliados. Los tés verdes y rojos son ricos, entre otras cosas, en antioxidantes naturales, promueven la digestión y también actúan sobre el hígado, impidiendo la acumulación de grasa. La infusión de hojas de gimnema (Gymnema sylvestre), una planta ayurvédica llamada “inhibidores de azúcar”, es una valiosa ayuda para reducir los niveles de azúcar en sangre.

Excelentes para cerrar las comidas (incluso las más exigentes) son los clásicos tés de hierbas como el hinojo, el tilo y la malva, útiles para relajar el cuerpo y facilitar los procesos digestivos. Consumirlos después de comer es un hábito saludable para todas las estaciones, no sólo durante las vacaciones de Navidad.

  1. Limitar alcohol y bebidas azucaradas

Una copa de vino o vino espumoso equivale a unas 90 kcal. Sin embargo, si durante las fiestas no se puede renunciar a los brindis rituales, una buena idea puede ser alternar entre bebidas no alcohólicas y alcohólicas, para moderar el consumo de vino y cerveza. El zumo de tomate, por ejemplo, es una alternativa válida para un aperitivo sano y sabroso.

  1. Hacer movimiento

Durante la Navidad y el Año Nuevo, como en cualquier otro momento, la única manera de equilibrar el exceso de calorías es a través de la actividad física.

Si durante todo el año debemos ejercitarnos moderadamente durante al menos 30 minutos al día y adoptar hábitos saludables, como elegir las escaleras en lugar del ascensor y preferir movernos a pie siempre que los compromisos lo permitan, cuando las vacaciones nos den tiempo extra, es aconsejable que dediquemos una parte de ella al fitness y al deporte preferido.

(Fuente: Technogym.com)

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