Una noche entre superdeportivos, empresarios y viejos amigos: Drivercars celebra en Marbella sus veinte años de historia

Hay inauguraciones y luego están esas noches que inesperadamente se convierten en punto de encuentro de los que se reparten el poder económico de la ciudad.

Eso fue precisamente lo que ocurrió el pasado viernes en Río Verde Playa, donde Drivercars eligió Marbella para celebrar la apertura de su nuevo showroom y, al mismo tiempo, conmemorar dos décadas dedicadas al universo del automóvil de lujo.

A medida que caía la tarde, empresarios, inversores, profesionales del sector inmobiliario, clientes históricos de la marca y numerosas caras conocidas del ámbito social marbellí comenzaron a desfilar por las nuevas instalaciones. El ambiente recordaba más a una reunión entre amigos y socios que a una presentación comercial al uso.

Entre conversaciones, música en directo y un cuidado cóctel servido durante toda la velada, los asistentes pudieron recorrer un espacio de 900 metros cuadrados concebido para exhibir algunos de los vehículos más exclusivos del mercado. Superdeportivos, grandes berlinas y SUV de altas prestaciones compartían protagonismo con quienes, en muchos casos, han convertido Marbella en uno de los grandes centros de negocios del sur de Europa.

No resulta casual que Drivercars haya escogido precisamente este enclave para dar el siguiente paso en su crecimiento. La ciudad concentra una clientela internacional acostumbrada a los productos más exclusivos, una intensa actividad empresarial durante todo el año y una cultura del automóvil difícil de encontrar en otros destinos europeos. Basta recorrer Puerto Banús cualquier tarde de verano para entender hasta qué punto el coche forma parte del paisaje y del estilo de vida local.

Fundada por los hermanos Alex y Albert Ortiz, la compañía nació en Barcelona hace veinte años y ha comercializado más de 20.000 vehículos durante su trayectoria. La apertura de Marbella representa mucho más que una segunda sede. Refleja la evolución de una empresa que ha sabido construir una cartera de clientes fieles alrededor de un concepto sencillo: ofrecer piezas difíciles de encontrar y acompañar todo el proceso con un servicio altamente personalizado.

Durante la inauguración, la sensación compartida entre muchos de los asistentes era que la ciudad continúa atrayendo proyectos cada vez más ambiciosos vinculados al segmento premium. Hoteles, gastronomía, inmobiliario, náutica, bienestar y ahora también automoción encuentran aquí un público natural dispuesto a invertir en experiencias, exclusividad y calidad.

La noche terminó entre brindis, fotografías junto a algunos de los modelos más admirados de la exposición y largas conversaciones que se prolongaron más allá del horario previsto. Una escena que refleja bastante bien lo que hoy representa Marbella: un lugar donde los negocios y las relaciones personales siguen compartiendo asientos y volantes.

Y donde, a juzgar por lo vivido el pasado viernes, Drivercars ya se siente como uno de los anfitriones más apreciados.

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