Lunes, febrero 9, 2026

Málaga epicentro de la transformación económica y exportadora

Málaga volvió a situarse en el centro del debate económico con la celebración de la decimotercera edición de Diálogos para el Desarrollo, un foro que reunió a destacados líderes institucionales y empresariales para reflexionar sobre el momento económico y geopolítico actual.

El encuentro contó con la participación del exministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, y del actual director ejecutivo del Banco Africano de Desarrollo y exministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, quienes coincidieron en señalar que, aunque el escenario internacional se muestra más estable de lo previsto, la incertidumbre política, las tensiones comerciales y las debilidades estructurales de Europa y España siguen marcando el rumbo de la economía.

Organizado por Management Activo y patrocinado por Crédito y Caución, Bankinter y Promálaga | Ciudad de Málaga, el foro —bajo el título “Incertidumbre, política y deficiencias: impacto socioeconómico”— congregó a más de un centenar de empresarios y directivos malagueños interesados en analizar los riesgos y oportunidades del contexto actual.

La jornada fue inaugurada por el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, quien aprovechó su intervención para destacar el reciente viaje institucional a Bruselas con el objetivo de reforzar la candidatura de la ciudad como sede de la futura Aduana Europea, un proyecto estratégico para el posicionamiento internacional de Málaga.

Miguel Sebastián abrió el turno de ponencias con una visión global de la economía. A pesar del complejo entorno geopolítico, subrayó que la economía mundial mantiene un crecimiento sólido, ligeramente por encima del 3%, en línea con la media de las últimas décadas. También señaló que la ralentización de la globalización y del comercio internacional no ha tenido, por ahora, un impacto negativo significativo ni en la economía real ni en los mercados financieros.

No obstante, advirtió de que Estados Unidos comienza a mostrar señales de debilidad, con una desaceleración del empleo y de la actividad, además de riesgos inflacionistas persistentes. “Tras un año de políticas arancelarias, Estados Unidos no ha logrado reducir su déficit comercial, mientras que China sigue aumentando su superávit y exporta más que nunca”, apuntó.

En clave europea, Sebastián explicó que el crecimiento se apoya cada vez más en el gasto público —especialmente en defensa— en un contexto en el que la política monetaria ha agotado gran parte de su margen de actuación. Esta nueva realidad, afirmó, obliga a replantear el modelo de impulso económico europeo, inicialmente centrado en la innovación y la productividad.

Respecto a España, anticipó que 2026 será un año de crecimiento más moderado, aunque de mayor calidad, con una expansión estimada entre el 2,3% y el 2,4%. Destacó como elemento positivo el repunte de la productividad, históricamente estancada, y alertó sobre retos pendientes como el déficit público, la deuda y el riesgo de una nueva burbuja inmobiliaria. También hizo hincapié en la necesidad de avanzar hacia un modelo turístico más sostenible, especialmente en destinos como Málaga, donde la calidad debe primar sobre el volumen.

Por su parte, Álvaro Nadal centró su intervención en el cambio profundo de las reglas de la gobernanza económica global. A pesar del aumento de las tensiones y del uso de medidas proteccionistas, destacó que el último año ha sido más estable de lo esperado: “El comercio mundial no ha colapsado y los mercados financieros han mantenido una relativa estabilidad, apoyados por una economía global que sigue creciendo”.

Nadal señaló que los grandes desequilibrios monetarios y financieros anunciados no se han materializado, aunque advirtió de que la incertidumbre sigue siendo elevada y que el principal foco de riesgo se ha trasladado del ámbito económico al político, con posibles decisiones geoestratégicas de gran impacto.

En el caso de Europa, alertó sobre sus debilidades estructurales, especialmente la falta de una estrategia ambiciosa en tecnología y productividad, así como el impacto de determinadas políticas climáticas sobre la competitividad industrial. En cuanto a España, criticó la ausencia de un plan integral de competitividad y de políticas sólidas en ámbitos clave como la energía, la educación, la tecnología o el transporte.

El exministro cerró su intervención destacando el papel de Málaga como uno de los grandes motores de la transformación económica y exportadora de España. Subrayó el creciente peso de las exportaciones en el PIB nacional y advirtió de que cualquier alteración en el comercio internacional, como una nueva ronda de aranceles, tendría un impacto directo y especialmente relevante en la economía andaluza y en la capital malagueña.

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