Inspirada en la tradición y realizada con creatividad: así es la cocina de autor de Candela Marbella

Es costumbre creer que casi todo local que se encuentre en las plazas más turísticas de una localidad esté enfocado al turista: un target al que se le atribuye una importancia relativa con respecto a calidad de producto, ya que se supone sea un cliente de paso, de vacaciones, al que todo le va parecer bonito, rico y encantador. De hecho, los residentes de una ciudad turística suelen evitar algunos de estos sitios justamente por esta razón.

Y obviamente hay excepciones. Tanto en tiendas, como en bares y restaurantes.

El restaurante Candela, situado en plaza General Chinchilla, en pleno casco antiguo de Marbella, representa una de estas excepciones.

Su ubicación es inmejorable, no solo por tener una de las esquinas más emblemáticas del centro, sino por el encanto de su terraza y de sus balcones con vistas a las callecitas del casco antiguo.

A tan solo tres meses de su apertura, Candela ya es una referencia gastronómica en Marbella y no solo por la calidad de su cocina, sino porque te sientes como en casa.

El trato es muy familiar, nada que ver con los típicos restaurantes turísticos dónde la cortesía es un refrán aséptico del camarero de turno.

Aunque el propietario sea alemán, el chef sea alemán y la encargada tenga orígenes alemanes, la atmosfera, la cocina y el ambiente en general es puro español, con toques internacionales.

Andi Ziller, el chef, lleva más de treinta años en la Costa, con experiencia de cocina de mercado en diferentes tipos de restaurantes, lo que le ha permitido conocer el territorio, las producciones locales y los gustos del cliente. Su forma de cocinar parte del producto, de una buena materia prima y de ahí su elaboración personal. Así que en la carta de Candela encontramos platos que parecen “clásicos” pero son interpretaciones creativas y originales que sorprenden tanto por el sabor que por su presentación.

En la puerta os recibe Elsa Ibañez Ferrer, encargada de comunicación y eventos, que nos explica cómo han renovado el ambiente anterior, aprovechando los espacios de forma más funcional, pero sin renunciar a la decoración y al diseño. Por eso encontramos una luminosa barra a la entrada donde poder tomar un aperitivo a la espera de sentarte a la mesa, al igual que en la planta de arriba, donde impera una enorme mesa de madera alta, con taburetes y un techo de cristal que en verano se abre al cielo estrellado de Marbella.

Elsa nos cuenta que, entre semana, las salas de arriba están dedicadas a grupos, reuniones o eventos corporativos, ya que tienen su exclusividad y están directamente conectadas con la cocina. El estilo el sobrio y elegante al mismo tiempo, decorado con obras de arte que van cambiando según termine la exposición.

Nuestro viaje gastronómico ha empezado con un paté rustico para compartir, cuya textura y sabor es totalmente diferente del clásico paté de foie. Andi mezcla los hígados de aves con unos trocitos de cerdo y especias sin prensar demasiado las carnes, así que se deshacen en una cama de cebolla caramelizada, en su sabrosa ternura.
Compartimos también un salmón marinado a la pimienta y limón, aderezado con nata agria picante, teriyaki, wakame, salsa de mango.  Los entrantes incluyen clásicos como los langostinos al pil pil, la burrata o el jamón ibérico, pero también especialidades como la porra antequerana, el maigret de pato o la ensalada de brotes tiernos.

El menú de los platos principales toca casi todas las carnes animales (desde los ibéricos, hasta la paletilla lechal, pasando por la pularda o el lomo bajo de ternera) cada uno de ellos con una guarnición muy original en verduras y salsas. El maigret de pato con salsa de jengibre al vino tinto, es un plato que fusiona la cocina europea con toques asiáticos, cuyo resultado es una auténtica delicia.

 

Con respecto a los pescados, el menú está pensado para satisfacer a todos los paladares: desde los amantes del ceviche, a los aficionados al pescado al horno, hasta los apasionados del guiso. Sorprendente el salmón teriyaki con caviar de maracuyá en su original combinación con arroz frito y pak choi.

En sala, la jefa es la mujer de Andi, también de sangre medio alemana medio austriaca, pero de habla, cariño y corazón español 100%. Hacen un buen tándem y destacan por su trato familiar, evidenciando que cada plato está elaborado al día y con productos frescos de la mejor calidad.

Terminamos con un surtido de postres que incluye un strudel de manzana, un pastel frío de chocolate y café con crema de mascarpone, una tarta de lima y queso con coulis de mango y una excelente mousse de caramelo tostado. Todos caseros naturalmente.

Tanto Elsa como Andi nos han anunciado una temporada de otoño llena de sorpresas y eventos, para acercar el público residente de Marbella a conocer el restaurante que está abierto tanto al mediodía como por la noche.

El próximo evento será próximo jueves 20 de octubre a las 20.30 con una cena maridaje de tres platos con tres vinos de la bodega Otazu. El precio es de 43 euros por persona y se recomienda la reserva al n. 646 888 431.

Más detalles sobre menú y vinos en www.candelamarbella.com

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