La tecnología nos prometió conectarnos más que nunca, pero el ecosistema actual de las aplicaciones de citas parece haber conseguido el efecto contrario. Perfiles falsos, conversaciones eternas que no llegan a nada y la innegable pereza del cara a cara individual han generado lo que los expertos ya denominan como la “fatiga de las dating apps“. En este escenario de saturación digital nace Flambao, una plataforma cien por cien española con un planteamiento tan revolucionario como tradicional: volver a mirarnos a los ojos y conectar de verdad, sin trampa ni cartón, compartiendo mantel en un buen restaurante.
Detrás de este prometedor proyecto no hay algoritmos impersonales, sino una historia de sinergias y propósito. Hemos entrevistado a sus fundadores, Ramón Argelaguet Villaseca y Eduardo Diez Hart, dos padres que se conocieron compartiendo reuniones y recogidas en el colegio de sus hijos y que decidieron desempolvar una idea que ya rondaba por sus cabezas en formato PowerPoint allá por 2012. En aquel momento el mercado digital era muy distinto, dominado por webs pioneras y antes del bum de Tinder o Bumble. Hoy, tras constituir la sociedad hace un año y medio y con apenas tres o cuatro meses en el mercado, han logrado crear la herramienta perfecta para combatir la frialdad de las redes.
La clave de la complementariedad de sus creadores radica en sus trayectorias: uno de ellos aporta el rigor de un perfil corporativo tras una vida como directivo en multinacionales tecnológicas y de telecomunicaciones, mientras que el otro suma la agilidad y el olfato del mundo de los eventos y el emprendimiento. Pero lo que realmente define a Flambao es su filosofía. Sus creadores defienden que un negocio de éxito debe dejar un legado ético y un propósito real en la sociedad. En este caso, el objetivo es devolvernos la esencia humana y la confianza en los encuentros presenciales.


Un póquer de ases: gastronomía, psicología y mesas que echan “chispas”
Para redondear y dar solidez a la propuesta, el núcleo de Flambao se ha reforzado recientemente con la entrada en el accionariado de dos reconocidas figuras públicas que aportan alma y estructura a la experiencia:
- Samantha Vallejo-Nájera (Chief Restaurant Officer e imagen principal): La célebre chef y jurado televisivo aporta toda su maestría en el sector hostelero. Su misión es garantizar que cada encuentro ocurra en el escenario idóneo. Así, si un usuario busca abrirse al amor, la app sugerirá un entorno íntimo a la luz de las velas; si el objetivo es simplemente ampliar el círculo social o buscar un “nuevo comienzo” —un filtro muy demandado por perfiles de entre 45 y 65 años—, se potenciarán locales con música y espacios más dinámicos que inviten a la conversación abierta.
- Ana Vicente Renner (coach y autora de Ambición amable): Encargada de velar por la experiencia humana y el bienestar de los usuarios, aportando las herramientas necesarias para contrarrestar el aislamiento digital y fomentar conexiones reales basadas en la transparencia.
Esta alianza estratégica no solo beneficia a los comensales. La vertiente B2B de la aplicación promete agitar el sector de la restauración con el próximo lanzamiento de los Premios Chispa (el nombre que baraja la firma de forma interna). Avalados por la propia Samantha, estos galardones otorgarán una, dos o tres “Chispas Flambao” a los locales adheridos a sus planes de promoción, convirtiéndose en un sello de calidad indiscutible y una insignia de recomendación visible en sus webs. Además, a largo plazo, la plataforma aspira a consolidarse como una potente central de reservas.
¿Cómo funciona? Seguridad, transparencia y el “estilo catalán”
El funcionamiento de la aplicación es intuitivo y transparente. El usuario se descarga la app de forma gratuita y rellena un sencillo perfil de intereses sin necesidad de introducir datos bancarios de forma previa. La magia comienza al unirse a una mesa ya existente o al crear una nueva (con un formato ideal de entre seis y ocho personas) en cualquier restaurante del mundo. Para asegurar que la experiencia sea fluida, Flambao incluye un chat interno de mesa que se activa antes de la cita para que los comensales puedan empezar a romper el hielo. Las categorías de las mesas en restaurantes son: negocios, conocer gente nueva, nuevos comienzos y abierto al amor. También incluyen agenda para contactos o amigos de la agenda del teléfono.
La monetización se basa en un modelo freemium muy accesible: navegar por la app es gratis, y solo se abona un management fee fijo de 3,99 euros (mediante Apple Pay o próximamente Bizum) en el momento en que se confirma el asiento en la mesa elegida. ¿Y la cuenta del restaurante? Cada comensal se hace cargo de lo suyo de manera autónoma. Para evitar tensiones de última hora con los “listillos” de turno, la app promueve por defecto el clásico estilo catalán —donde cada uno paga estrictamente lo que consume—, aunque el grupo siempre puede decidir pagar a escotes si prefiere la sencillez de dividir la factura a partes iguales.


La seguridad es el pilar central de Flambao. Para combatir el fraude de los perfiles falsos, el registro exige una verificación mediante código SMS (OTP) vinculado al número móvil. Pero la verdadera revolución llegará en su hoja de ruta tecnológica con la versión Flambao 2.0, que implementará un sistema de reconocimiento facial (face recognition) para contrastar la identidad en tiempo real con las fotos del perfil. Asimismo, el equipo estudia un sofisticado sistema de feedback post-cena que penalizará conductas inapropiadas o faltas de educación, impidiendo de forma interna que los usuarios conflictivos puedan volver a reservar asiento en futuras mesas, protegiendo siempre la privacidad legal de los datos.
Un crecimiento con la mirada puesta en el mapa internacional
Con el foco actual puesto en consolidar el volumen en las cinco principales capitales españolas —donde Sevilla ya destaca por su actividad—, Flambao se encuentra inmersa en una ronda de levantamiento de fondos con un ambicioso objetivo a corto plazo: alcanzar los 100.000 usuarios antes de que finalice el 2026. Las métricas iniciales acompañan el optimismo de los socios, mostrando un coste de captación muy rentable y un 30% de usuarios recurrentes que repiten la experiencia culinaria cada trimestre.
A largo plazo, el horizonte es global. Con un mercado potencial estimado en 100 millones de personas a nivel mundial, la app aspira a alcanzar los 10 millones de usuarios mediante un modelo de expansión internacional ágil (plug and play) asentado en joint ventures con delegaciones locales en Francia, Estados Unidos o Brasil.
Aunque la app ya funciona a nivel técnico en cualquier coordenada del planeta, ciudades con un magnetismo social y un sector hostelero de lujo tan potente como Marbella ya se perfilan en el horizonte de los fundadores como plazas ideales para crear minicomunidades de usuarios exigentes y organizar presentaciones exclusivas. Al fin y al cabo, Flambao nos recuerda algo que la pantalla del móvil nos había hecho olvidar: que las mejores historias de nuestra vida, y quizás el amor, siempre empiezan compartiendo una buena conversación alrededor de una mesa.




