Starlite Occident vivió anoche una de las veladas más explosivas de su edición 2025. Fangoria y Nancys Rubias convirtieron el auditorio en un gran club al aire libre, un templo del pop irreverente donde Alaska y Mario Vaquerizo demostraron, una vez más, que la fiesta empieza y acaba con ellos.
La noche arrancó con Nancys Rubias, entregadas desde el minuto uno al juego del exceso. Mario, entre plataformas imposibles y pelucas brillantes, desplegó todo su carisma con temas como “Peluquitas”, “Me encanta” o “Alfabeto Nancy”, coreados por un público que disfrutaba cada broma, cada pose y cada gesto del showman madrileño.

Después llegó el turno de Fangoria, y el auditorio entero se puso en pie. Desde el primer sintetizador de “Carne, huesos y tú” quedó claro que no había tregua: aquello iba a ser un fiestón. Y lo fue. Alaska, magnética y camaleónica, cambió de looks como quien cambia de filtros, mientras Nacho Canut firmaba una clase magistral de electrónica pop.

El público estalló cuando sonaron los grandes himnos: “A quién le importa” y “Ni tú ni nadie” se cantaron a coro, brazos en alto, en un momento de comunión colectiva. Con “Dramas y comedias” la pista se convirtió en una auténtica discoteca al aire libre, mientras que clásicos como “Cómo pudiste hacerme esto a mí”, “Perlas ensangrentadas” o “Retorciendo palabras” hicieron viajar a los asistentes por la historia de Alaska y Dinarama y de los Pegamoides. El cierre, con “Espectacular”, hizo honor a su nombre: luces, visuales y un estribillo que convirtió el auditorio en un karaoke masivo.


La fiesta no terminó ahí: Mario Vaquerizo regresó como DJ en el escenario Sessions, pinchando desde clásicos disco hasta hits del pop-rock que mantuvieron el espíritu de verbena deluxe hasta bien entrada la madrugada.
En el público, nombres propios de la crónica social y política no quisieron perderse la cita: Paula Echevarría, Carmen Lomana, Elio Toffana, Felipe Calderón, Francisco Salado y la alcaldesa María Ángeles Muñoz, entre otros. Todos bailaron, corearon y disfrutaron de una noche que ya es historia de Starlite.
Porque cuando Fangoria y Nancys Rubias se suben al escenario, no hay concierto: hay celebración.




