Lunes, noviembre 24, 2025

Desde el 15 de julio, el ex Aresbank se convierte en el nuevo Motel Particulier

Motel Particulier Marbella no es un restaurante ni un club privado al uso. Es un refugio emocional, una experiencia calibrada al detalle que desafía los formatos tradicionales de ocio. Nacido de la alianza entre Grupo Mosh y Grupo Dani García, este nuevo proyecto cobra vida el próximo martes, en el antiguo edificio de Aresbank, una joya arquitectónica de los años 80 de inspiración arabesca, situada en plena Milla de Oro. Durante más de dos décadas, esta mole exuberante estuvo dormida, como un gigante olvidado entre palmeras y avenidas. Hoy, con más de diez millones de euros de inversión, resurge con todo su poder escénico: esculpido, exuberante, absolutamente marbellí.

El cambio de escenario no es menor. Motel Particulier abandona el anonimato industrial de su primera ubicación —un local oculto en un rincón del polígono— para instalarse como un diamante tallado en el edificio más emblemático, visible y codiciado de la ciudad. Lo que antes era secreto, ahora es declaración. Lo oculto se vuelve magnético. Lo que fue refugio, hoy es escenografía con vocación de icono.

Más de 2.000 metros cuadrados repartidos en varias alturas acogen un restaurante con cocina abierta, dos terrazas de atmósferas contrastadas, un piano bar sensual y un club privado para miembros. El conjunto no solo responde a una necesidad de uso: está diseñado como una narración envolvente, donde cada espacio te empuja al siguiente sin forzarlo. Las líneas entre gastronomía, espectáculo y convivencia se diluyen en favor de un tránsito emocional y sensorial.

Nada aquí es genérico. El interiorismo de Lázaro Rosa Violán abraza lo escenográfico sin renunciar al detalle artesanal. Maderas oscuras, metales cálidos, texturas exuberantes y una iluminación medida como si fuera teatro. Todo vibra, desde los tonos hasta las sombras. La música no se limita a sonar: se despliega como parte del guion. Gracias al sistema TEILE diseñado por Rampa (Keinemusik), el sonido es materia: se toca, se cruza, te atraviesa.

El menú, bajo la dirección del chef César Alonso, recoge influencias japonesas y producto mediterráneo con una ejecución que apuesta por el gesto refinado más que por el artificio. El Tomahawk lacado con Shio Koji, el Wagyu Yakitori o el Negitoro de Langosta 24k no se presentan como platos, sino como escenas cuidadosamente orquestadas. La coctelería Black Obsidian amplía esa narrativa con creaciones que apelan al tacto, al humo, al silencio y al desequilibrio exacto que despierta la atención.

Durante la noche, el espacio se transforma: hay pases, coreografías espontáneas, presencias inesperadas, estilismos radicales. El lugar se convierte en pasarela, club, performance y salón. La transición del restaurante a la terraza o al club es tan fluida que nadie se pregunta dónde está: simplemente sigue.

El club privado, reservado a miembros, representa el punto más íntimo del proyecto. La membresía no funciona como estatus, sino como afinidad cultural y estética. Aquí, la programación es más sutil, el ambiente más recogido, pero no menos espectacular. No hay secretismo: hay selección. Y en ese filtro, la atmósfera se vuelve tan envolvente como liberadora.

Grupo Mosh es el músculo emocional y creativo detrás de esta metamorfosis. Desde 2016 ha convertido su pasión por la música, el diseño y la gastronomía en una marca inconfundible con proyectos como Playa Padre, Momento, Nido o La Câbane. No replican locales: crean lugares con carácter, con narrativa, con sello. A ello se suma la solidez y visión internacional del Grupo Dani García, que ha hecho de la cocina un lenguaje capaz de cruzar fronteras y formatos sin perder elegancia ni identidad.

Este Motel Particulier no busca esconderse ni sugerir sutileza silenciosa. Todo lo contrario: celebra el arte de mostrarse, de brillar, de encarnar el espectáculo. Marbella es la ciudad del exceso bien dirigido, del lujo visual, del código no escrito de lo inolvidable. En ese contexto, este nuevo enclave no se adapta: lidera.

Ya no hay margen para la discreción: Motel Particulier se exhibe, como lo haría una joya única, en el escaparate más caro y visible de la ciudad. Y no pretende pasar desapercibido.

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